Servicio de cerrajería a domicilio · desde Alcorcón
Coslada cierra por el este la cobertura desde Alcorcón, a unos veinticuatro kilómetros cruzando el arco metropolitano. Con 80.512 habitantes en un término muy reducido, es uno de los municipios más densos de la región, con una vivienda casi enteramente colectiva levantada entre los años sesenta y ochenta.
En Coslada se atienden aperturas de vivienda, local y trastero, cambio de bombines y cerraduras, reparación de cierres que han dejado de funcionar e instalación de cilindros de seguridad. El teléfono de contacto es el 664 345 554.
Aperturas de vivienda, local y trastero sin dañar la puerta cuando el sistema lo permite.
Sustitución de cilindros y cerraduras por pérdida de llaves, avería o mejora de seguridad.
Instalación de bombines antibumping y antiganzúa y cerraduras de alta seguridad.
Arreglo de mecanismos atascados, llaves partidas en el bombín y puertas bloqueadas.
Coslada es el único municipio de la cobertura situado al este de la capital y queda fuera de los ejes sur y noroeste que articulan el resto del servicio desde Alcorcón.
La cobertura desde Alcorcón se completa con Moraleja de Enmedio, Humanes de Madrid, Cubas de la Sagra y Torrejón de Velasco, en el arco sur; Parla, Pinto y Valdemoro, en el eje de la A-4; Villanueva de la Cañada y Las Rozas de Madrid, hacia el noroeste; y Coslada, al este.
En una ciudad tan vertical, el portal es el acceso que más se usa y el que menos atención recibe. Una puerta de portal se abre decenas de veces al día, soporta el peso de un cierrapuertas y suele quedar sometida a corrientes y golpes, y sin embargo casi nunca se revisa hasta que deja de cerrar.
Cuando eso ocurre, el problema rara vez está en el bombín. Lo habitual es un cierrapuertas descompensado que ya no acompaña la hoja hasta el final del recorrido, o un cerradero desplazado que impide que el pestillo entre del todo. El resultado es un portal que parece cerrado y no lo está, que es justamente lo que no debe pasar.
La revisión correcta empieza por el recorrido de la hoja y el cierrapuertas, sigue por el ajuste del cerradero y termina en el mecanismo. Y la intervención la encarga siempre la comunidad de propietarios o la administración de fincas, porque es un elemento común del edificio.
En la puerta de cada vivienda, en cambio, el trabajo es el habitual del parque de esa época: cilindros que se han quedado cortos tras un blindaje y cerraduras desgastadas por décadas de uso.
Casi nunca. Lo habitual es un cierrapuertas descompensado que ya no lleva la hoja hasta el final, o un cerradero desplazado que impide que el pestillo entre del todo. Se revisa en ese orden antes de tocar el mecanismo.
La comunidad de propietarios, normalmente a través de la administración de fincas, porque es un elemento común. La puerta de cada vivienda es privativa y la decide su titular sin necesidad de permiso.
Al menos una vez al año. Es el acceso que más uso soporta de todo el edificio y el que menos atención recibe, y una revisión periódica del cierrapuertas y del cerradero evita que quede mal cerrado sin que nadie lo note.
Sí, acreditando previamente la titularidad o el derecho de uso. Suelen llevar cerraduras sencillas que admiten apertura sin daño, y después se sustituye el cilindro para que las copias antiguas dejen de servir.